Las puertas de cristal son elementos arquitectónicos que permiten el paso de la luz y la visión entre diferentes espacios. Se componen de una estructura metálica o de madera que sostiene uno o varios paneles de vidrio de diferentes grados de opacidad y transparencia, así como de distinto aspecto cromático y diseño. El vidrio también puede tener grosores variados y recibir tratamientos adicionales para mejorar su resistencia, aislamiento o seguridad.
Existen diferentes tipos de puertas de cristal según su forma de apertura. Las más comunes son las abatibles, que se abren hacia dentro o hacia fuera mediante bisagras. También hay puertas plegables, que se pliegan como un acordeón, pivotantes, que giran sobre un eje central o correderas, que se deslizan sobre un riel paralelo a la pared. Estas últimas, resultan especialmente interesantes por sus cualidades técnico-estéticas.
Las puertas correderas de cristal permiten optimizar el espacio mejor que otras opciones. Al no necesitar extenderse para ejecutar la apertura y cierre pueden aprovechar los metros cuadrados a disposición y conceder mayor libertad para amueblar las estancias. Además, permiten el paso de la luz natural entre los espacios lo cual da la impresión luminosidad y limpieza visual. Por otra parte, al ser un instrumento acristalado de unión o separación, las puertas correderas de cristal pueden facilitar la comunicación visual y la conexión entre los ambientes u ofrecer tanta privacidad e intimidad como se requiera en cada momento. Cumplen, por tanto, una amplia gama de funcionalidades y lo hacen con una estética impecable y totalmente adaptable al estilo, gustos y preferencias de cada proyecto.





