Mamparas fijas
Son las más sencillas y económicas. Pero también las más limitadas funcionalmente ya que disponen de un mecanismo inmóvil de apertura o cierre. De hecho, se suelen utilizar cuando se desea aislar completamente la cocina del resto de la casa o no hay espacio suficiente para mamparas dinámicas.
Mamparas correderas
El sistema corredero de las mamparas de cristal, sin embargo, logra superar esta incapacidad de movimiento y ofrecer una solución más versátil y práctica. Son mamparas divisorias de cocina que se pueden abrir o cerrar a voluntad sin ocupar espacio adicional gracias al mecanismo de raíles o guías sobre los que se deslizan y que se instalan en el techo, en la pared o en el suelo. Además, consienten la integración de diferentes sistemas de apertura, como correderas paralelas, plegables o telescópicas, lo cual las convierte en una opción especialmente adaptable a cualquier proyecto o necesidad.
Mamparas abatibles
Las mamparas de cristal abatibles, por su parte, destacan por sus fuertes matices de elegancia y distinción. Si bien suponen un desembolso económico mayor y requieren un espacio más amplio para su instalación, merecen mucho la pena. Poseen un mecanismo de apertura y cierre muy cómodo gracias al sistema de bisagras que se fijan en la pared, en el techo o en el suelo. Ofrecen distintas posibilidades de personalización (con una o dos hojas, pivotantes o batientes) y su fuerza estética es arrebatadora. Es decir, máxima funcionalidad y presencia decorativa que se combinan en una única solución.