Los espejos de cristal son el resultado de un proceso de fabricación que consiste en aplicar una capa de metal sobre una lámina de vidrio que actúa como un espejo, reflejando la luz que incide sobre ella y proyectando una imagen. Es decir, el vidrio sirve como soporte y protección de la capa metálica, y, al mismo tiempo, como medio de transmisión lumínica, funciones clave para la configuración de los espejos.
Espejos de cristal
Instalación de espejos de cristal

Qué tipos de cristal utilizan los espejos
Los espejos de cristal se fabrican a partir de una lámina de vidrio que se recubre con una capa metálica reflectante. Pero no todos los vidrios son iguales. De hecho, existen diferentes tipos y cada uno de ellos puede adaptarse a distintas necesidades y preferencias estéticas. Estos son algunas de las principales tipologías de vidrio que se utilizan para los espejos de cristal:
Vidrio float
Es, probablemente, el tipo de vidrio más común para los espejos de cristal debido a la uniformidad de su superficie que resulta ideal para reflejar la luz de los espejos. Para lograrlo, se vierte el cristal fundido sobre una capa de estaño líquido que contribuye formar una lámina lisa y sin burbujas.
Vidrio templado
Este cristal se somete a un tratamiento térmico para conferirle mayor resistencia y seguridad. En caso de rotura, se fragmenta en pequeños trozos sin aristas cortantes, y así se evitan posibles lesiones. Se suele utilizar para espejos de cristal que se colocan en zonas de riesgo o de alto tránsito, como baños, gimnasios o comercios.


Vidrio laminado
Se compone de dos o más láminas de cristal unidas por una película plástica intermedia que actúa como refuerzo y como filtro, impidiendo que el vidrio se desmorone en caso de rotura y, al mismo tiempo, depurando los rayos ultravioleta. Se emplea con frecuencia para espejos de cristal ubicados en zonas expuestas al sol o a la humedad, como terrazas, jardines o piscinas.
Vidrio lacado
Este vidrio está recubierto en una de sus caras por una capa de pintura o laca de color. Gracias a esta cobertura, se logra un aspecto más decorativo y original y se refuerza su capacidad aislante tanto térmica como acústica. Es muy común en los espejos de cristal que pretenden crear contrastes o efectos visuales.
Los espejos de cristal son, por tanto, una herramienta decorativa y funcional cargada de ventajas. Ofrecen una imagen clara y nítida, son resistentes y duraderos además de ligeros y versátiles, y brindan un importante golpe de efecto a cualquier espacio. De hecho, se pueden incorporar a todo tipo de entornos como baños, dormitorios, salones, pasillos, entradas, cocinas, comedores, despachos, terrazas, jardines o piscinas. Y en todos y cada uno de ellos logran expresarse con absoluta fuerza estética y originalidad visual.
Qué ventajas tienen los espejos de cristal
Los espejos de cristal disfrutan de importantes ventajas respecto a otros tipos de espejos, como los metálicos o los plásticos.
- Ofrecen una imagen más fiel y precisa de la realidad, sin distorsiones ni alteraciones del color.
- Resultan más resistentes y duraderos gracias al vidrio que protege la capa reflectante de la corrosión y el desgaste.
- Poseen mayor ligereza y facilidad de manipulación debido a su menor densidad.
- Gozan de gran versatilidad y son especialmente adaptables a las diferentes necesidades y preferencias personales gracias a la diversidad de formas, tamaños y grosores que no están disponibles en otros materiales.
- Destacan por una apariencia más refinada y elegante que los formatos plásticos.

Dónde se pueden colocar los espejos de cristal
Los espejos de cristal se pueden colocar en cualquier lugar donde se pretenda obtener un efecto visual impactante o simplemente decorativo. Se pueden ubicar en el baño para facilitar el aseo personal y ampliar el espacio, en el dormitorio para crear un ambiente íntimo y acogedor o en el salón para proporcionar luminosidad y profundidad al ambiente.
Pero también son un recurso muy práctico para pasillos, por la sensación de amplitud y continuidad que proporcionan, y para los recibidores, ya que permiten brindar una acogedora bienvenida en la entrada y reflejar la personalidad del hogar. Otros espacios como la cocina, el comedor o el despacho pueden beneficiarse igualmente de su fuerte potencial estético ya que, mediante la colocación de espejos, adquieren un aspecto moderno y funcional, crean ambientes elegantes y sofisticados o intensifican el aire profesional y serio que requieren determinadas zonas.
