Los vidrios cortafuegos son un tipo de vidrio de seguridad que tienen la capacidad de resistir al fuego y de evitar su propagación en caso de incendio. Se componen de varias capas de vidrio separadas por láminas superpuestas de material intumescente, que, al entrar en contacto con las llamas, se hinchan formando una barrera aislante. Por este motivo, los vidrios cortafuegos constituyen una herramienta especialmente útil que permite proteger a las personas y al entorno de sufrir quemaduras, del humo y de los gases nocivos que se generan en este tipo de siniestros. Además, también facilitan una evacuación segura y posibilitan una intervención más ágil de los bomberos.
Un punto fuerte de los vidrios cortafuegos es que apenas tienen limitaciones en cuanto a ubicaciones se refiere. Se pueden incorporar en puertas y ventanas que dan salida a zonas de evacuación o compartimentación, en muros cortina que separan zonas con diferente riesgo de incendio, en fachadas que asoman a vías públicas o zonas verdes, en techos y suelos que forman parte de la estructura portante del edificio, etc. Cualquier espacio que necesite una protección adicional en caso de incendio puede beneficiarse de las extraordinarias cualidades de los vidrios cortafuegos. De hecho, son un recurso muy común en edificaciones a las que se exige un cumplimiento especialmente estricto de la normativa antiincendios como hospitales, colegios, hoteles, centros comerciales u oficinas.

