El vidrio templado es un tipo de vidrio que ha sido sometido a un proceso térmico o químico muy específico con el objetivo de aumentar su resistencia y seguridad. El cristal templado se caracteriza por tener una dureza extraordinaria, así como por su elevada resistencia al impacto y al calor, y la menor probabilidad de romperse en fragmentos grandes y cortantes en caso de rotura.
El proceso al que se somete el cristal templado consiste en calentar el vidrio a una temperatura cercana a su punto de ablandamiento (entre 500 y 700 °C) para después enfriarlo rápidamente mediante la aplicación de chorros de aire. Este brusco enfriamiento genera tensiones internas en el vidrio que son las que, precisamente, le confieren una mayor rigidez. Es más, se considera que el vidrio templado puede llegar a tener entre cuatro y cinco veces más resistencia que el cristal normal.
El vidrio templado puede proporcionar seguridad y durabilidad en muy distintos elementos de diferentes ámbitos. Desde ventanas y puertas, pasando por mamparas, mesas o estanterías hasta electrodomésticos o automóviles que pueden verse beneficiados de las ventajosas propiedades del vidrio templado. Además, el vidrio templado admite un amplio abanico de combinaciones con otros tipos de cristal, como el laminado o el bajo emisivo, para reforzar aún más sus propiedades térmico-acústicas.


