Vidrio de privacidad esmerilado o mateado
Uno de los vidrios de privacidad más comunes es el vidrio esmerilado o mateado. Tras someterlo a un proceso de abrasión con ácido o con chorro de arena, se transforma en una superficie rugosa y difusa que permite dispersar la luz y evitar la transparencia total. Admite distintas graduaciones de opacidad, de diseños y de patrones por lo que se considera uno de los tipos de vidrios de privacidad más versátiles. Está especialmente recomendado para separar ambientes o crear ventanas que impidan la visión desde el exterior, pero que permitan el paso de la luz natural.
Vidrio de privacidad laminado
El vidrio laminado con película opaca es otra de las opciones en la categoría de vidrios de privacidad. Se basa en una estructura de dos o más láminas de vidrio unidas por una película intermedia de polivinilo butiral (PVB) o resina que evita que, en caso de rotura, los fragmentos se dispersen. Pero no sólo resulta un vidrio especialmente seguro, también es un recurso cargado de oportunidades estéticas ya que, según el tono o la forma de la película, se pueden crear efectos visuales personalizados de lo más interesantes.
Vidrio templado
Algo parecido ocurre con el vidrio templado con impresión digital, una variedad de vidrios de privacidad que ofrece todas las garantías de protección y un amplio abanico de posibilidades en términos de diseño. Y es que, por un lado, está sometido a un proceso térmico o químico que le confiere una mayor resistencia y dureza, y por otro lado, admite la aplicación de tintas cerámicas por impresión digital que permiten personalizar el aspecto decorativo de la pieza final.