Las marquesinas de cristal son estructuras que se colocan en las entradas de edificios, comercios o viviendas para protegerlas de la lluvia, el sol o el viento, y están compuestas por una cubierta de vidrio laminado o templado que se sujeta con tirantes o soportes de acero inoxidable, aluminio o PVC. Gracias, precisamente, al empleo de material acristalado en su diseño, las marquesinas gozan de unas cualidades extraordinarias tanto en términos de funcionalidad como de estética.
Dado que el cristal es, en esencia, un material que permite el paso de la luz natural, resulta comprensible que sea una opción muy apreciada para crear espacios luminosos y sensorialmente atractivos. Pero, además, posee una gran resistencia mecánica y es perfectamente capaz de soportar el embiste de las inclemencias meteorológicas y de los impactos. Por este motivo, y a pesar de su frágil apariencia, el empleo del cristal en la construcción de marquesinas resulta una alternativa segura y totalmente fiable. Sin olvidar el enriquecimiento estético de modernidad y elegancia que aporta a cualquier diseño.
El uso del cristal en marquesinas disfruta también de otras ventajas relacionadas con el ahorro energético y el confort térmico. En primer lugar, el cristal contribuye a reducir la necesidad de iluminación artificial, lo que se traduce en un menor consumo eléctrico y una notable reducción de las emisiones de CO2. También es un excelente aislante térmico. cualidad que favorece la contención de pérdidas o ganancias de calor y el mantenimiento de una temperatura agradable y constante en los espacios interiores. Por último, el cristal posee la capacidad de atenuar los ruidos externos y de mejorar la acústica por lo que se pueden proyectar ambientes más tranquilos y relajados.





